
Por:Mariluz Barrera González
La educación es la búsqueda de la felicidad mediante una acción dirigida conscientemente a una meta: alcanzar la perfección humana. No es un lujo, sino un derecho inalienable de la persona, tan esencial como el alimento.
Todo sistema educativo debe estar basado en una filosofía de la vida: la esencia de la educación proviene del hombre y, al tener como meta la formación del mismo hombre, no puede ser concebida sin un concepto que indique a dónde se dirigirán las acciones.
¿Cuál es el “hombre” que deseamos para el país? ¿Qué clase de persona desea formar, educar y encaminar a la felicidad nuestro sistema educativo? Hemos perdido el objetivo de lo que deseamos para nosotros y escuchamos lo que otros nos dicen, sin darnos cuenta de que una mala educación conviene a algunos, a fin de tener un pueblo manipulable y sin decisión, que no sabe exigir ni enfocar sus prioridades.
Durante la Consulta Infantil y Juvenil 2006, los niños expresaron que desean maestros que los escuchen y traten bien, que tomen en cuenta sus necesidades y opiniones, que no abusen de su autoridad y que sean congruentes con lo que dicen.
El maestro no debe perder de vista que es el reflejo de la cultura a la que pertenece, y que a través de su persona se enseña, se manifiesta una ideología, valores y una serie de experiencias, producto de su visión de la realidad.
Ser profesor implica no sólo proporcionar información, sino enriquecer el nivel de conocimientos de los alumnos de sí mismos, de los demás y del mundo. Significa ampliar los conocimientos, las percepciones y los intereses de los estudiantes, no reducirlos; profundizar en el modo de reflexionar y de sentir de los estudiantes, ayudarlos a ser mejores personas.
Para que el alumno alcance su máxima plenitud, se debe descubrir primero al hombre que hay en él, y entonces brindarle las herramientas para construir el conocimiento, presentándole un panorama de la realidad actual y cómo enfrentarla con lo aprendido; así, lo aprendido cobra sentido. La educación no sólo debe transmitir conocimientos por el conocimiento mismo, sino que debe enseñar a vivir al alumno.
La educación es condición de la libertad, siendo ésta el ejercicio racional de la voluntad, características esenciales básicas en un concepto de hombre. En tanto sabemos y tenemos conciencia de los hechos, tanto más individuos nos convertimos.
Los mexicanos debemos luchar de igual manera por la educación y la libertad, exigiendo una reforma en nuestro sistema educativo que sea de calidad y formación para alumnos y para maestros, ya que a través de la educación abriremos los ojos a la realidad y podremos emitir juicios verdaderos, alcanzando así la libertad.— San Francisco de Campeche, Campeche.
(Publicado en el Diario de Yucatán el 7/13/2006)
mariluz_mariluz@hotmail.com
http://www.mbgenvozalta.blogspot.com
Todo sistema educativo debe estar basado en una filosofía de la vida: la esencia de la educación proviene del hombre y, al tener como meta la formación del mismo hombre, no puede ser concebida sin un concepto que indique a dónde se dirigirán las acciones.
¿Cuál es el “hombre” que deseamos para el país? ¿Qué clase de persona desea formar, educar y encaminar a la felicidad nuestro sistema educativo? Hemos perdido el objetivo de lo que deseamos para nosotros y escuchamos lo que otros nos dicen, sin darnos cuenta de que una mala educación conviene a algunos, a fin de tener un pueblo manipulable y sin decisión, que no sabe exigir ni enfocar sus prioridades.
Durante la Consulta Infantil y Juvenil 2006, los niños expresaron que desean maestros que los escuchen y traten bien, que tomen en cuenta sus necesidades y opiniones, que no abusen de su autoridad y que sean congruentes con lo que dicen.
El maestro no debe perder de vista que es el reflejo de la cultura a la que pertenece, y que a través de su persona se enseña, se manifiesta una ideología, valores y una serie de experiencias, producto de su visión de la realidad.
Ser profesor implica no sólo proporcionar información, sino enriquecer el nivel de conocimientos de los alumnos de sí mismos, de los demás y del mundo. Significa ampliar los conocimientos, las percepciones y los intereses de los estudiantes, no reducirlos; profundizar en el modo de reflexionar y de sentir de los estudiantes, ayudarlos a ser mejores personas.
Para que el alumno alcance su máxima plenitud, se debe descubrir primero al hombre que hay en él, y entonces brindarle las herramientas para construir el conocimiento, presentándole un panorama de la realidad actual y cómo enfrentarla con lo aprendido; así, lo aprendido cobra sentido. La educación no sólo debe transmitir conocimientos por el conocimiento mismo, sino que debe enseñar a vivir al alumno.
La educación es condición de la libertad, siendo ésta el ejercicio racional de la voluntad, características esenciales básicas en un concepto de hombre. En tanto sabemos y tenemos conciencia de los hechos, tanto más individuos nos convertimos.
Los mexicanos debemos luchar de igual manera por la educación y la libertad, exigiendo una reforma en nuestro sistema educativo que sea de calidad y formación para alumnos y para maestros, ya que a través de la educación abriremos los ojos a la realidad y podremos emitir juicios verdaderos, alcanzando así la libertad.— San Francisco de Campeche, Campeche.
(Publicado en el Diario de Yucatán el 7/13/2006)
mariluz_mariluz@hotmail.com
http://www.mbgenvozalta.blogspot.com